Leonardo Juárez
El capitalismo que todo lo que toca lo convierte en mercancía, hasta la dignidad humana, ha hecho del fútbol un gran negocio y convirtió a la FIFA, como su principal cartel de negocios , ello explica la presencia de magnates rusos y árabes como dueños de los principales clubes de las ligas europeas y la existencia de salarios multimillonarios para los jugadores , que no se pueden explicar por la venta de tikets o los derechos de televisión , sino claramente por la presencia de capitales “aterritoriales” que operan en paraísos fiscales, donde se moviliza el 90 por ciento de las transacciones financieras del globo. Explica también las modificaciones de las reglas del juego en donde ahora hay cuatro tiempos, periodo en el cual crecen las apuestas y las publicidades radiales, televisivas y en las redes sociales. todo esto es cierto y notoriamente comprobable, pero todos estos datos no explican el ethos del fútbol. El ethos futbolístico hay que buscarlo en los patios de las escuelas primarias en donde con una hoja arrugada e inserta en una bolsa de plástico y en donde cuatro mochilas fungían como arcos o una tapita de gaseosa era suficiente para que aparezca la magia del juego colectivo, o en los terrenos baldíos de los barrios nuevos con cuatro camperas, piedras o ladrillos, se improvisaba una canchita y era como una especie de frotar la lámpara para que el genio haga la magia. El Flaco Menotti decía que en el fútbol había que poner la belleza al servicio de la eficacia, es decir había una ética de los medios y de los fines y eso también está en el ethos del fútbol , que uno lo puede encontrar en el pan y queso de nuestras infancias , siempre se intentaba elegir como compañeros de equipo al que jugaba bien, al que mejor gambeteaba, cabeceaba, pateara tiro libres, etc , hay desde su origen una toma de partido por elegir el camino de la belleza para ganar, no la pragmática, si me sirve lo uso y lo convierto en verdad. El fútbol es una representación social, una narrativa, es decir una mediación a través del cual el mundo se hace inteligible, en un mundo tan líquido e individualista, hay que decir que el negocio no ha podido con el ethos del fútbol donde juegan valores, de comunidad, solidaridad social, esfuerzo colectivo, alegría y belleza. No es cierto en mi experiencia personal que la competencia sea lo que defina el carácter del futbolista argentino, que si salís segundo no sirve y eso te hace infeliz, cuando era niño a mí me hacía infeliz y llorar incluso no tener zapatillas para ir a jugar al fútbol, porque nosotros jugábamos desde que salíamos de la escuela hasta entrada la noche, nadie quería ir a dormir siesta y nos íbamos juntando de a puñados, jugábamos a los penales, a los cabezazos, a las corridas, y a la tarde cuando los muchachos más grandes salían del trabajo armábamos partidos de cancha grande o media cancha hasta que alcanzará la luz de la luna. Me ponía triste que mi viejo un sábado me llevara de ayudante de albañil, me recuerdo que le llenaba los baldes de mezcla, y él me decía que eso era de vago y en la cabeza de ese niño que era, operaba la idea que quería que terminemos rápido para ir a jugar al fútbol con mis amigos, es decir el hecho fundante no era la competencia, después es un pleonasmo una tautología, saber y decir que todos queríamos ganar, pero lo primero que nos movilizaba era el hecho de jugar con tus amigos. Esto explica tal vez de mejor manera la importancia de los mundiales para 22 millonarios que corren detrás de una pelota, la recuperación del carácter amateurs, la vuelta a sus orígenes y también expliquen la simbiosis que logra la selección con su pueblo. Porque es un lenguaje por todos conocidos, todos los que alguna vez pateamos una pelota. El negocio no ha podido con el ethos del fútbol- juego todavía , pero es un terreno en disputa, y es la pelea que no hay que entregar .Si como se afirma la infancia es la patria de la humanidad, es ahí donde tenemos que sembrar valores que perduran en el tiempo, si los jugadores de la selección se identifica con los colores de la argentina es porqué lo aprendió en la escuela, porque convengamos que el estado invento la nación y la escuela inventó a loa argentinitos, y enseñemos en la escuela a través de un partido de futbol( y no por tik tok, u otras redes sociales) a combatir la discriminación de todo tipo y la desigualdad social, porque si lo aprenden desde niño es probable, que la espesura de la representación de lo allí aprendido trascienda el espacio y el tiempo. Nadie elige el ethos en el que nace, nadie elige la familia, la clase social, pero está claro que los grandes jugadores siguen siendo los hijos de la clase obrera. Dice Hobsbawm que “en historia peor que la mentira es el anacronismo”, es decir analizar con categoría de nuestro tiempo, un tiempo pasado, tampoco se puede utilizar en historia la ucronia, es decir hacerle decir cosas a héroes pasados sobre cuestiones presentes, eso entra en el terreno de la literatura. Pero si podríamos hacer uso de la analogía, ya que este no es un texto historiográfico, y podríamos ser más exigentes con los políticos de turno o que están en el ejercicio de funciones de gobierno, a los que se podría poner como ejemplo a Manuel Belgrano que era hijo del comerciante monopolista más rico del virreinato del Río DE La Plata , estudió derecho en Salamanca, se hizo miliciano en la invasiones inglesas, fue general del ejército, es decir un intelectual rico, se hizo militar para defender sus ideas, y murió en la extrema pobreza, que proceso tan contrario a la sarta de políticos que asumen la función pública en la lona y terminan millonarios y no derraman ni tinta , porque no saben ni escribir. Así que vamos con la selección hasta donde lleguemos y disfrutemos, emocionémonos, juntémonos con los vecinos, con los compañeros de trabajo a compartir un sueño y a evocar nuestra propia historia, el recuerdo de nuestros padres y abuelos y de aquellos que ya no están y que eran felices en torno a este juego, y no se sienta culpable por eso.