Hasta la victoria siempre camarada Rogelio Roldán

Hasta la victoria siempre camarada Rogelio Roldán — Imagen 1

Por Leonardo Juarez, director de la revista Centenario

Querido camarada Rogelio Roldan:

El marxismo y el partido en el que muchos nos hemos educado, nos ha inculcado desde temprana edad que el sentido mismo de la vida consiste en participar conscientemente en el cumplimiento de la historia. Cuanto más uno piensa en esto, más profundamente se convence de su aserto. Esto quiere decir pronunciarse activamente contra todo lo que degrade, desvalorice a los hombres y mujeres ser protagonistas en todas las luchas que apunten a liberarlo y engrandecerlo, qué otro sentido tiene, sino este la carta que el Comandante Che Guevara escribe a sus hijos…. casi como una sentencia, “sean capaces siempre de sentir en lo más hondo, cualquier injusticia realizada contra cualquiera, en cualquier parte del mundo; es la cualidad más linda de un revolucionario”. El hecho de que ese activismo esté inevitablemente maculado de errores, no aminora para nada su imperativo categórico; es peor el error del individualismo, del egoísmo, según tradiciones burguesas capitalistas totalmente manchadas de inhumanidad.

Se puede comprobar (incluso en el error), la imposibilidad de vivir de otra forma, cuando se entrega uno enteramente a una causa que cree justa; en otras palabras, cuando se niega a disociar el pensamiento de la acción diaria, en mucho de estos años, nuestros camaradas, todos valerosos, buscaron para sí una regla de vida más alta y más justa que la sumisión al orden burgués, (con excepción de algunos que fueron triturados por este orden antes de formarse una conciencia clara).

Nuestras dificultades materiales, nuestra vocación por la igualdad, nuestra ardiente voluntad creadora, nuestro desinterés de revolucionarios se enfrentan radicalmente, con el feroz egoísmo de la especulación, del lujo arrogante y estúpido de los ricos, del despojo vergonzoso de las masas, marcas registradas de este capitalismo decadente y son a su vez una cura de confianza sobre nuestra convicciones ; porque lo que mide la presencia de la mujer y el hombre y su paso por esta vida, es la elección que hayan hecho ellos mismos de la causa temporal que lo trasciende, imbuido de altos ideales el militante no deja que se pierda nada, siempre hay algo que salvar, incluso y sobre todo en lo más profundo de las derrotas, de los desastres, de los quiebres históricos; y ante estas circunstancias, hemos actuado con la convicción, que más temprano que tarde, otros hombres, infinitamente diferentes de nosotros, infinitamente semejante a nosotros, bajarían por las calles de la patria(nuestra patria es Argentina, pero lo es también la revolución socialista continental y mundial),ya lo hacen y lo seguirán haciendo, movilizados por las mismas razones, haciéndose fuertes en la memoria de la lucha obrera y popular en sus héroes y mártires y tomarán el poder(porque hay que tomarlo) honrando a tantos camaradas y compañeros, que en todos estos años, acosados por infinitas privaciones, sin otra perspectiva muchas veces que la cárcel , la tortura, o el exilio, conservaron su fe revolucionaria, su alegría y su viva inteligencia política, mientras otros caían combatiendo  sobre estas mismas tierras que pisamos, para legarnos  el derecho a nuevas y mayores batallas, que nos acerquen el futuro .

Aquilatar esta experiencia, nos tiene que hacer reflexionar, que lo importante no es ser comunistas e instalarnos definitivamente en un estado o una condición, sino ante todo esforzarnos por hacer las cosas día a día, avanzando de los simple a lo complejo, caminando, progresando sin tregua, teniendo clara conciencia que nada está nunca asegurado definitivamente y todo está siempre por conquistarse; lo sabemos, la lucha de clases es el motor de la historia con sus idas y venidas, y esta certeza no mella un ápice nuestra convicción de que estuvimos y estamos en la línea del desarrollo histórico, esto se percibe con mayor nitidez ahora ,en donde para una época entera, millones de destinos  van a seguir los derroteros por donde nosotros, los comunistas, junto a otros revolucionarios, caminamos los primeros.

Querida camarada Rogelio desde el colectivo de la revista comunista Centenario, ante un acto tan definitivo como es la muerte elevamos nuestros rojos corazones y decimos con el poeta “me hiere una puntada de clamores, ya que tu ausencia evoca otras ausencias de otros hermosos nombres clausurados, pero no queda más remedio camaradas, que enarbolar desnuda nuestra rabia, poner el corazón a la intemperie, bajo este cielo nuestro que nos sigue.

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